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¿Te conté, alguna vez, sobre el sueño de juventud que estoy haciendo realidad ahora mismo?

 

¿Te conté cuánto lo estoy disfrutando?

 

Resulta que, hace muchísimo tiempo, cuando tenía unos quince o dieciséis años y, por supuesto, no existía internet ni vestigios de que pudiera existir, me asaltó la ilusión de comunicarme con personas de habla hispana que vivieran en diferentes rincones del mundo. 

 

En realidad, ya me estaba picando el gusanillo de emigrar y quería saber cómo eran otros países, desde adentro. 

 

Y... ¿Qué mejor que hablar con quienes viven en un sitio, para saber cómo es, qué costumbres tienen, qué comen, cuál es la moneda que manejan y todo lo demás?

 

Hoy en día es muy sencillo de averiguar cada una de esas respuestas, pero en aquél entonces...

 

Tan fuerte fue mi deseo, que ni siquiera recuerdo cómo, llegó a mis manos una guía que contenía un listado de personas, por orden alfabético, en el cual señalaba su nombre, en qué país vivía, su domicilio y en qué idioma deseaban conectarse o cartearse con otros. 

 

My Image¡¡¡Sí!!! ¡Cartearse! Porque las comunicaciones a larga distancia (y también aunque no se viviera muy lejos), se hacían por carta, aquella tradicional, para la cual necesitábamos papel, lápiz y sobre. Una vez que ya teníamos la carta escrita y sellada, comprábamos las estampillas del correo y las metíamos dentro del buzón colorado, para que el cartero se las llevara a la oficina y las enviara. My Image

 

Obviamente, el que la carta llegara a su destino para ser respondida y recibir esa respuesta, era todo un proceso que, dependiendo del país y de la buena voluntad de quien la recibía, podría tardar unos cuantos meses. Pero...

 

¡Qué emoción era recibir esas cartas!

 

Por aquél entonces, desde mi Argentina natal y de esa manera, pude conocer y ?conversar? con personas de Puerto Rico, de Israel (donde vivo hoy en día) y de otros tantos países, lo que me hacía sentir muy feliz y me daba lo que hoy se llama, ser una persona multicultural. 

 

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Con el paso de los años y de las diferentes obligaciones que he asumido, ese bello pasatiempo quedó en el olvido pero no salió de mi corazón el retomar dicha actividad cuando pudiera. 

 

¡Y PUDE! ¿Cómo?

 

Hoy en día, trabajo a través de internet con personas que viven en diferentes rincones del mundo, como por ejemplo, Perú, México, Venezuela, Chile, Paraguay, diversos Estados de los Estados Unidos, Panamá, España, Holanda, Bélgica, Francia, Portugal y otros tantos países que me están quedando en el tintero, como decíamos antes. 

 

Ya no envío ni recibo esas bellas cartas de antaño, con la magia que traían consigo, pero veo a las personas a través de una sala virtual, lo que me acerca a ellas mucho más.

My Image

 

Es tan grande mi emoción por contarte este sueño hecho realidad, que quiero contagiarte el ponerte en marcha para cumplir el tuyo y sé que quizás, sea escribir tu libro. Pues...

 

Como podrás darte cuenta, nunca es tarde para comenzar y siempre es momento de hacerlo porque, aunque hayan pasado muchos años, eso que llevas en tu corazón, siempre está vigente.

 

¡Házlo! Sentirás la misma felicidad que siento al hacerlo. 

 

 


 

 

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?Todos tenemos el derecho de escribir nuestro libro?.


 

 

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Soy Débora Weller, Escritora y Coach de Escritura y me dedico a motivar, guiar y acompañar a todos aquellos que desean y necesitan My Imageescribir su libro.

 

La escritura de un libro es una herramienta excelente por sí misma, tanto para desahogar esos profundos sentimientos que te ahogan, como para aclarar tus ideas y volcar tus conocimientos.

 

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